En junio pasado, reconoció ser alcohólica, y haber cumplido más de dos años en sobriedad, lo que la convirtió en un ejemplo para los jóvenes que aceptan tener una adicción
Irma Cuevas
Con tan solo 22 años Nirvana Hank es una de las promesas de la equitación mexicana.
Desde pequeña le fue inculcado el deporte y tras practicar tenis, ballet, flamenco, y natación optó por la equitación por el gran cariño que le tiene a los caballos.
Aunque se retiró unos años para terminar su carrera universitaria, retomó la actividad ecuestre en 2021
En entrevista para Impacto Deportivo, Nirvana reconoce que para el deporte de la equitación el caballo es igual de importante que el jinete
“Para mí personalmente es lo que más me gusta del deporte, cuando logras encontrar esa conexión con un animal de 500 kilos, o sea es algo divino poder confiarle tu vida a un animal y realmente que esos dos corazones se unan para crear un binomio y sacar adelante y hacer lo mejor que podamos en este deporte es algo divino sí, totalmente hay gente que quizá no lo aprecia a su totalidad pero el caballo es el verdadero atleta.”
Como la mayoría de los atletas, el sueño de Nirvana es competir en unos Juegos Olímpicos
“ Quiero representar a mi país y traer el oro a casa como una mujer mexicana, La edad realmente no es un límite obviamente, conforme vas creciendo quieres cuidar un poco más tu su salud porque de vez en cuando llega una caída entonces puede llegar a ser un poco más riesgosa”
El 28 de junio pasado, a través de sus redes sociales, Nirvana reconoció ser alcohólica, y haber cumplido más de dos años en sobriedad, lo que la convirtió en un ejemplo para los jóvenes que aceptan tener una adicción y buscan ayuda para superarla
“Con mi historia espero poder inspirar a otras personas a que busquen ayuda a que mejoren su vida y que sepan que todos podemos vivir bien, si nosotros queremos hacerlo así, pero vivir bien más fácil es para valientes y vivir mal cualquiera.”
Para lo que resta del año, la jinete Nirvana Hank tendrá competencias en Guadalajara, San Miguel Allende, Monterrey y el Circuito Nacional en la Ciudad de México.





