En Groenlandia, el lema MAGA ha sido resignificado como protesta irónica contra la presión política y económica de Estados Unidos. Bajo consignas como “Make America Go Away, a través de gorras la población local reivindica la soberanía de su territorio.
Laura Velarde
El lema MAGA o Make America Great Again, asociado durante años al trumpismo, ha sido resignificado en Groenlandia como una forma de protesta irónica frente a la presión política y económica de Estados Unidos por apoderarse de la isla. A través del humor y en prendas como gorras, la frase “Make America Go Away”, se ha convertido en la consigna para expresar resistencia frente al plan colonialista de Trump.
“He oído que la gente de Groenlandia es MAGA”.
I am hearing that the people of Greenland are “MAGA.” My son, Don Jr, and various representatives, will be traveling there to visit some of the most magnificent areas and sights. Greenland is an incredible place, and the people will benefit tremendously if, and when, it becomes…
— Commentary Donald J. Trump Posts From Truth Social (@TrumpDailyPosts) January 7, 2025
La frase, publicada por Donald Trump en su red social a propósito de una visita por parte de su hijo a Groenlandia, buscaba celebrar una supuesta afinidad de la población de la isla hacia su proyecto político. Pero ¿qué significa realmente MAGA en ese territorio?
“Make America Go Away”
Lo que durante años fue uno de los lemas más reconocibles del trumpismo ha sido resignificado, de forma irónica, como una herramienta de protesta ciudadana. En la isla ártica, MAGA no expresa adhesión ideológica, sino lo contrario: resistencia frente a la presión de Estados Unidos por apoderarse del territorio autónomo y que, incluso, conlleva la posibilidad de una intervención militar ligada a su interés por las llamadas tierras “raras”.
Bajo consignas como “Make America Go Away” (“Que América se vaya”), gorras rojas de béisbol —parodia directa del Make America Great Again (Hagamos que América vuelva a ser grande)— circulan como símbolos de desafío político y de solidaridad, tanto en Groenlandia como en Dinamarca. El humor, lejos de ser un gesto superficial, funciona como una forma de defensa cultural frente al poder de las grandes potencias.
El conflicto ha dejado de ser solo territorial. Mientras Washington pone sobre la mesa cifras que alcanzan billones de dólares, la respuesta desde la isla es clara: la tierra no tiene dueño y la cultura no está a la venta. Reimer-Johansen, ciudadano groenlandés, lo explicó para Red Más Noticias desde una cosmovisión ancestral que contrasta con la lógica de la propiedad y la explotación de recursos:
«¿A quién pertenece Groenlandia? Es una cuestión cultural. No creemos que ninguna tierra pertenezca a nadie. Nosotros como kalaashi no somos dueños de la tierra. Somos parte de ella. Somos parte de la tierra. Somos parte de los animales aquí. No lo hacemos. La tierra no pertenece a nadie, pero nosotros como groenlandeses somos parte de Groenlandia. Eso es lo que hubiésemos querido que la administración Trump respetara».
«Ya basta»: Nu det nu uk
La apropiación del lema MAGA representa, así, una crítica directa que utiliza el propio lenguaje del poder para señalar sus límites. El símbolo se invierte para denunciar la lógica de dominación que lo originó.
Uno de los ciudadanos que vende y porta las llamadas gorras anti-MAGA explicó para El país el sentido de esta protesta:
«Bueno, esta es la famosa gorra de Groenlandia y justo por lo que está pasando en todo el mundo. Esa es nuestra pequeña declaración es el nuk de nuk que en inglés es “Ya basta”. Porque estamos cansados de que los estadounidenses nos presionen. Así que esta es nuestra pequeña declaración. Ellos no pueden simplemente venir y tomar el control de otro país. Además ya en contra de su propia constitución. Somos aliados de los estadounidenses. Así que nos gustaría llegar a un acuerdo con ellos. Pero no sé porqué no podemos hacerlo».
🎥 VÍDEO | Las gorras anti MAGA, símbolo de protesta frente a Trump en Dinamarca y Groenlandia: “Make America Go Away” https://t.co/KOuTdbUU3j
— EL PAÍS (@el_pais) January 21, 2026
La presión internacional y la atención mediática han sido intensas, pero también han generado un sentimiento de unión dentro de la comunidad. Así lo expresó el ciudadano Reimer-Johansen:
«Se siente muy reconfortante saber que no estamos solos. Aunque la cobertura mediática desde Groenlandia ha sido mucha y nos ha puesto mucha presión. Nos sentimos unidos. Sentimos consuelo en el humor del otro, en la impresión del otro. En las palabras reconfortantes de los demás».
En Groenlandia, MAGA ya no significa “hacer grande a América”, sino exigir respeto y afirmar que hay territorios, culturas y pueblos que no están en venta.
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