Ideas erróneas respecto a la efectividad de las vacunas ha generado baja cobertura contra el Sarampión en Chihuhua y Sinaloa.
Natalia Matamoros
Aunque en México no existen grupos organizados antivacunas hay algunas comunidades que tienen ideas erróneas respecto a la efectividad de las dosis para inmunizarlos contra el Covid -19 y más recientemente contra el sarampión, lo cual ha provocado resistencia a las inoculaciones.
Estas ideas erróneas ha impedido que en algunas regiones del país la cobertura de vacunación no se haya completado en un 95 por ciento para evitar el repunte que se registra en los estados del norte del país: Chihuahua y Sinaloa.
Así lo informó Rodrigo Romero Peregrino, coordinador de la Mesa Directiva de la Asociación de Vacunología, quien subrayó que el personal de las secretarías de salud deben acercarse a la población:
- Para resolver dudas.
- Abrir espacios para dialogar.
- Reiterar que la vacunación es la forma más eficaz de prevenir enfermedades.
Previo a estas interacciones, el especialista indicó que debe haber un diagnóstico sobre qué sucede con las ideas que algunas poblaciones tienen acerca de las vacunas y aparte de ello, desmentir a través de estudios científicos y con un lenguaje claro y directo informaciones falsas que se generan sobre estas dosis para despertar confianza.
Concientizar sobre la prevención de propagación de enfermedades
Asimismo también mostrar los beneficios de las jornadas de inmunización:
- Con ejemplos de comunidades o personas que lograron salvar su vida gracias a las vacunas.
- Prevenir o detener brotes porque acudieron a tiempo a inocularse.
Romero puso como ejemplo que, gracias a los efectos de las vacunas contra el Covid – 19, las consecuencias mortales que en un principio tenía esta enfermedad, han ido disminuyendo.
Y como muestra es que las nuevas variantes tienen efectos menores porque gran parte de la población ha sido inoculada.
Dialogar e informar sobre los beneficios de las vacunas
Para combatir la desinformación, Yéssika Moreno, especialista en investigación clínica, oncológica y de vacunación, es necesario educar al proveer de información científica comprobada a las autoridades de salud y a la población en general para dejar de lado los rumores y falsos mitos.
Que cada mujer tenga conocimiento del esquema de vacunación que debe completar durante y después de su embarazo, así como el de sus hijos.
También que los adultos mayores conozcan y completen sus programas de inoculación, con el fin de reducir el riesgo en las poblaciones vulnerables.
En tiempos donde se reportan brotes de sarampión en México y en otros países del continente, es importante que los médicos tengan acceso a datos precisos sobre la eficacia del producto que va a prescribir. Con campañas educativas e información certera, a juicio de Moreno, se logrará una cobertura efectiva en las jornadas.
La vacunación no debe ser tomada como herramienta de tratamiento, sino como de prevención. Por esta razón, según la infectóloga Gloria Huerta, debe haber un esfuerzo que involucre no sólo a las instituciones públicas, sino también privadas (laboratorios y empresas farmacéuticas) y la academia en llevar la información a lugares apartados: a líderes comunitarios y en especial a las escuelas que, son mucho más que un espacio académico, son entornos de formación ciudadana, conciencia colectiva y de hábitos para toda la vida.
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