Más de 50 mil personas acompañan a los Nazarenos en Iztapalapa en la 183ª Pasión de Cristo, tradición viva desde 1843 y Patrimonio Cultural de la UNESCO.
Natalia Matamoros | Karen Tlali
Más de 50 mil personas se congregaron en las calles de Iztapalapa para presenciar la edición número 183 de la Representación de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo. Desde temprano, los vecinos y visitantes llenaron los ocho barrios originarios, acompañando a los Nazarenos que avanzaban rumbo al Cerro de la Estrella.
Arnulfo Eduardo Morales Galicia, médico e investigador de 25 años, interpreta a Jesús de Nazaret, cargando una cruz de 6 metros y 110 kilos, elaborada por la familia Juárez, encargada de este símbolo durante casi cinco décadas.
“Es algo muy importante. Los iztapalapenses crecemos con la tradición de Semana Santa; nunca me la he perdido. Hoy, al tener el papel principal en un año histórico por su reconocimiento como Patrimonio de la Humanidad, es un orgullo y también una gran responsabilidad.”
Fe detrás de la cruz
La devoción se vive en cada participante. Fabrizzio lleva más de 10 años participando en esta representación, cargando una cruz de 90 kg por fe y por una manda tras casi perder la vida. Que esta tradición sea reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad es un orgullo para él y para Iztapalapa.
“Este es mi año número 18 viniendo a la representación. Empecé a participar por mis tíos y primos; después lo hice por motivos personales, por una manda al Señor de la Cuevita.
Este año salgo para renovar mi voto hacia el Señor de la Cuevita y me siento orgulloso de esta representación, ya que es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Para todos es un orgullo que hayan volteado a Iztapalapa y hayan dicho: ‘wow, qué representación’.”
✝️ #SemanaSanta2026 || Inicia el recorrido de Nazarenos por los 8 barrios de Iztapalapa como parte de las celebraciones del #ViernesSanto.
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Fabrizzio lleva más de 10 años participando en esta representación, cargando una cruz de 90 kg por fe y por una manda.
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Rafael inicia este año una manda de 15 años, para agradecer que su primo venció un cáncer y la recuperación de varios familiares tras el COVID-19.
“Llevo saliendo desde los 9 años, pero esta es una manda que empieza este año: son 15 años y voy a terminarla en 2041. La mayoría que cumple una manda se distingue por el lazo que llevan en medio, y la mayoría viene descalza.”
Íker, de 13 años, carga una cruz de 60 kg y cumple una manda por la salud de su sobrino y de sus abuelos, caminando descalzo por los ocho barrios de Iztapalapa.
“Llevo aproximadamente cuatro años participando. Lo hago principalmente por la salud de mis abuelos y de mi sobrino, quien al nacer tuvo un problema en el corazón. Le pedí a Dios que su operación saliera bien, y gracias a él se cumplió. Por eso estoy cumpliendo con mi manda, para que él siga bien.”
Entre la multitud, Valeria lleva tres años participando como Nazareno. Este es su primer año cargando su cruz de 20 kg, cumpliendo una manda en agradecimiento por su salud.
Alberto Mayen, del Barrio San Lucas en Iztapalapa, asiste al viacrucis desde niño; para él y su familia es un momento de reflexión.
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Destaca que esta representación es única por su realismo en la puesta en escena.
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Seguridad y atención médica en la Pasión de Cristo
El operativo de seguridad por la edición 183 de la representación de la Pasión de Cristo en Iztapalapa incluyó a 9 mil 188 elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México, 549 vehículos oficiales, 25 motopatrullas, siete grúas y tres helicópteros.
Protección Civil instaló puntos de hidratación y módulos médicos.
🚧🚑 Prevenir, orientar y actuar cuando se necesita.
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Así trabaja Protección Civil a lo largo de la 183 Representación de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo en Iztapalapa, cuidando a quienes forman parte de esta tradición. 🙌🏽#IztapalapaOrgulloDeLaTransformación pic.twitter.com/WexzHnBl3L
183 años de devoción
En su edición 183, y por primera vez tras ser reconocida por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, la Representación de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo en Iztapalapa reafirma su importancia cultural y espiritual.
Esta tradición comenzó en 1843, cuando los habitantes del entonces pueblo de Iztapalapa hicieron una promesa al Señor de la Cuevita tras superar una epidemia de cólera que afectó a la comunidad. Desde entonces, la representación se mantiene viva, transmitida de generación en generación, y se convierte en un símbolo de fe, resistencia y cohesión social para toda la alcaldía.
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