Durante 2020, en plena pandemia, hubo una disminución del 20 por ciento en exceso de muertes en niñas, niños, adolescentes y jóvenes en México.
México ha tenido avances en combate a mortalidad juvenil.
Guadalupe Franco
Las cifras lo demuestran: en México están muriendo más personas de las que el gobierno tenía previsto, incluso sin que los decesos estén relacionados con la Covid-19.
Desde el inicio de la pandemia, las muertes asociadas o no al virus se han disparado en casi todos los sectores de la población. El llamado exceso de mortalidad registrado entre enero de 2020 y el 15 de marzo pasado, dejó una cifra superior a los 410 mil decesos más en personas mayores de 20 años.
Sin embargo, entre las cifras al alza dadas a conocer por el gobierno federal destaca un número negativo pero alentador: el de 12 mil 315 niñas, niños y jóvenes que no murieron en los pasados 15 meses, contrario a lo que las autoridades habían estimado.
Las causas de esta reducción son el confinamiento y las medidas sanitarias instrumentadas por los gobiernos federal y estatales, lo que permitió a este sector de la población una menor exposición a riesgos. Así lo explica el doctor Roberto Gutiérrez Rodríguez, investigador de la UAM y autor del Modelo Evolutivo Covid-19.
“Es donde se observa que no ha habido exceso de mortalidad de jóvenes, ahí dice defunciones de menores de 20 años y la línea aparece por debajo de la tendencia histórica, ¿y sabe por qué se dio eso? Porque se han cuidado un poquito más, o sea, se exponen menos a peligros, han ido menos a fiestas, han estado en su casa, apenas empiezan a salir y eso ha bajado la mortalidad, incluso se han enfermado menos, no sé si sepa que gracias a que usamos cubrebocas hay varias enfermedades respiratorias que han tenido muy poco impacto en la población”.
En otras palabras, de las 52 mil 808 personas menores de 20 años que se estimó iban a morir, en 40 mil 513 así ocurrió. Es una caída de 27.4% en mujeres y de 20.4% en hombres.
Abatir la mortalidad juvenil, un pendiente
En los años recientes, México ha tenido avances considerables, pero también rezagos y desafíos importantes para abatir la mortalidad en la población menor a 20 años. Entre 2009 y 2018 la pandemia de la gripa AH1N1 y la guerra contra el narcotráfico fueron fenómenos que mermaron la esperanza de vida de miles de niñas, niños, adolescentes y jóvenes.
Se estima que tan solo en la guerra contra el narco, que se extendió al gobierno de Enrique Peña Nieto, al menos 30 mil niñas, niños, adolescentes y jóvenes murieron, mientras que la crisis sanitaria de influenza mató a 2,378 personas de 2010 a 2017, de las cuales entre el 18 y 22 por ciento eran menores de 22 años.
Hoy la covid-19 ha ocasionado la muerte de 532 niñas, niños y adolescentes, pero la disminución de la mortalidad en ese sector no es un fenómeno que se haya desarrollado a partir de la pandemia, pues desde 2015 se había reportado una caída en este índice en algunas entidades, así lo indicó el doctor Pere Sunyer, coordinador de la licenciatura en Geografía Humana de la Universidad Autónoma Metropolitana.
“Ya 2020, comparado con las cifras que se habían dado entre 2015 y 2018, la mortalidad infantil de personas menores a 20 años es más baja, pero es muy probable que esto se deba a este confinamiento. En las primeras tablas del informe que han publicado ya se notaba una incidencia de casi 10 por ciento, 15 por ciento en algunas entidades. En Guerrero, por ejemplo, había una diferencia porcentual del 17.4 por ciento. Está Chiapas, que esos datos de comparación hay una diferencia porcentual de al menos 14.1 por ciento”.
Incluso las cifras de mortalidad han disminuido en entidades donde el narcotráfico tiene mayor presencia, como Jalisco, Tamaulipas y Nayarit.
“El primer trimestre de 2020, antes de que se declare el covid-19, hay estados que presentan números de fallecidos mucho menores a los habituales, entre ellos tenemos a Chiapas, Guerrero, Jalisco, Nayarit, Tamaulipas, que encima son estados que el narco tiene fuerza, excepto Chiapas”.
Cifras alentadoras, pero con cautela
La disminución en el exceso de mortalidad en menores de 20 años debe tomarse con cautela, ya que este grupo es muy amplio y diverso, y el informe de la Secretaría de Salud no muestra un enfoque más demográfico, dice Víctor García Guerrero, investigador del Centro de Estudios Demográficos y Ambientales.
“Obviamente hay que separarlos, porque decir que el grupo de menos de 20 años es un grupo muy amplio y muy diverso y seguramente está muy cargada esta disminución en los adolescentes; seguramente otra imagen nos saldría, si pudiéramos ver la mortalidad infantil, hay más riesgo de morir en los recién nacidos, entre 1 y 5 años también tienen otro riesgo de morir y digamos que entre 5 y 20 años se alcanza el mínimo del riesgo de morir; entonces estos reportes de exceso de mortalidad tendrían que partirlo con un enfoque más demográfico”.
La existencia de subregistros de mortalidad infantil también afecta la fiabilidad de los datos, pues las deficiencias y cierres de registros civiles por la pandemia principalmente en zonas pobres como Guerrero, Chiapas y Oaxaca impiden contar con las actas de nacimiento o defunciones, lo que pudo permitir tener una disminución en el exceso de mortalidad.
“Siempre hay un subregistro muy importante de más de un año y estos registros usualmente tardan mucho o inclusive hay lugares del país en donde no los reportan porque ni siquiera tienen un acta de nacimiento y ese es un gran problema que tiene el Registro Civil en el país, que todavía no logran captar eficientemente ni los nacimientos ni la mortalidad de menores de edad, entonces si no están registrando bien la mortalidad en los recién nacidos obviamente va a haber un incremento en la sobrevivencia porque siempre se están quedando con la información de la población que sí tiene un acta de nacimiento y que puede tener un registro de mortalidad”.
Ante el rezago existente en los registros de mortalidad, confirmar la reducción de mortalidad en este sector de la población depende ahora de que el Inegi publique las estadísticas de la Renapo. Estas también permitirán ver el impacto que la violencia tuvo durante el confinamiento entre niños, niñas y adolescentes.





